Tristeza, melancolía, añoranza de un mundo dónde todo es posible, donde lo imposible no existe. Dónde la eternidad tiene nombre propio, dónde su nombre propio es sinónimo de una aflicción que se lleva en el alma, y que cargas con ella toda la vida…
Y buscas una salida en el resplandeciente mar de las eternidades, de lo infinito, poco a poco te das cuenta que la alegoría se manifiesta en un astro que te llena, y que sin él… no eres nada



