Miro a la ventana de tu alma, cierro los ojos y ahí estás tu, sensual con esa esencia que te hace resplandecer como si fueses un astro, como si fueses la luna, la estrellas, el sol…
Miro los inmensos oceanos azules, miro el fuego del deseo, el deseo que llevas dentro, miro a la eternidad deteniendo infinitamente el tiempo y así lo deseo, porque así te deseo por toda nuestra eternidad para compartir un fuego eterno que jámas, jámas nadie pueda apagarlo…
